en el mar Mediterráneo. / IDEAL
Fuente: Ideal
30th July 2009
In this paper by Ruggero D’Anastasi and his colleagues, they show how lesions in the fossilised lumbar vertebrae of Australopithecus africanus Stw 431 from Sterkfontein, South Africa may have been caused by the individual’s consumption of meat during its lifetime, prompting the researchers to ask to what extent australopithecines living between 2.4 million and 2.8 million years BP may have included meat in their diet.
Abstract:
We report on the paleopathological analysis of the partial skeleton of the late Pliocene hominin species Australopithecus africanus Stw 431 from Sterkfontein, South Africa. A previous study noted the presence of lesions on vertebral bodies diagnosed as spondylosis deformans due to trauma. Instead, we suggest that these lesions are pathological changes due to the initial phases of an infectious disease, brucellosis. The macroscopic, microscopic and radiological appearance of the lytic lesions of the lumbar vertebrae is consistent with brucellosis. The hypothesis of brucellosis (most often associated with the consumption of animal proteins) in a 2.4 to 2.8 million year old hominid has a host of important implications for human evolution.
The consumption of meat has been regarded an important factor in supporting, directing or altering human evolution. Perhaps the earliest (up to 2.5 million years ago) paleontological evidence for meat eating consists of cut marks on animal remains and stone tools that could have made these marks. Now with the hypothesis of brucellosis in A. africanus, we may have evidence of occasional meat eating directly linked to a fossil hominin.
As is noted in the freely accessible paper, brucellosis is sometimes associated in modern populations with the consumption of of dairy products and unpasteurised cheese, but can also be passed on through infected meat. The lesions in the vertebrae ostensibly also conform to spondylosis caused by traumatic injury, but upon close examination we see:
A preliminary examination revealed the presence of some pathological lesions on the vertebral bodies. Lumbar vertebrae L4 and L5 have lytic lesions on the superior-anterior margin of the vertebral bodies; in particular L5 showed an excavation of the anterior-superior body with osteophytes. The position and gross morphology of the lesions were very similar to the pathological bone alterations observed in some infectious diseases in modern humans, such as in human zoonotic brucellosis [15].
The researchers postulate that this may be the oldest yet known, albeit indirect evidence that A. africanus may have included meat in their diet, and because carnivorous activity has also been observed in baboons and chimpanzees, it doesn’t seem unreasonable to suggest that predecessors of Homo may also have eaten meat. Meat consumption is suggested to have have played a significant role in human evolution, but it has yet to be confirmed when our ancestors began eating meat in sufficient quantities for evolution to have been affected, or indeed exactly the effects would have been.
Reference: D’Anastasio R, Zipfel B, Moggi-Cecchi J, Stanyon R, Capasso L (2009) Possible Brucellosis in an Early Hominin Skeleton from Sterkfontein, South Africa. PLoS ONE 4(7): e6439. doi:10.1371/journal.pone.0006439
ALCALÁ DE GUADAÍRA (SEVILLA), 23 Jul. (EUROPA PRESS) -
Las catas arqueológicas previas a la construcción del tramo de la ronda de circunvalación SE-40 que conectará las autovías A-92 y A-376, cuyo trazado transcurre principalmente por Alcalá de Guadaíra (Sevilla), han sacado a la superficie una necrópolis romana formada por aproximadamente 120 inhumaciones y dos complejos arquitectónicos atribuidos a la dominación romana y datados en los siglo I e IV después de Cristo, uno de los cuales será conservado "con garantías" dado su valor patrimonial.
Estas excavaciones arqueológicas se enmarcan en el protocolo preventivo que la empresa adjudicataria, 'FCC Construcción S.A.', estaba obligada a contratar para la ejecución de este tramo de 5,96 kilómetros de la nueva ronda de circunvalación SE-40 que transcurre principalmente por el término municipal de Alcalá de Guadaíra, uno de los municipios de la corona metropolitana de Sevilla con mayor patrimonio histórico.
En concreto, las catas arqueológicas corren a cargo de la empresa 'Arqueosub Andalucía' y están siendo desarrolladas por un equipo de 20 personas entre los cuales figuran ocho arqueólogos. El arqueólogo coordinador de las excavaciones, Sebastián Corzo, informó a Europa Press de que tras la fase inicial de delimitación de los yacimientos, el trabajo de campo ha supuesto la "localización" de aproximadamente 120 tumbas de origen romano en lo que constituye una "necrópolis" de los siglos primero y segundo cuyas inhumaciones se alinean junto a lo que fue "una vía rural, nunca una calzada".
Del total de inhumaciones, unas 110 han sido ya excavadas y los arqueólogos has rescatado numerosas monedas de los siglos primero y segundo después de Cristo "en mal estado de conservación", dado que muchos de los cadáveres fueron sometidos al rito de la "cremación". El ajuar de los enterramientos, principalmente "jarras, monedas y objetos de vidrio", prueba que la mayoría de las tumbas corresponden a personas "de clase baja o pobres", siendo lo restos de ajuar entregados al Museo Arqueológico Provincial.
Pero los descubrimientos más importantes, según relató Sebastián Corzo, han sido una villa romana alto imperial datada inicialmente en el siglo I después de Cristo y formada por tres edificios y otra villa que podría haber sido habitada en el siglo IV después de Cristo. Corzo explicó que el mayor activo patrimonial ha sido rescatado de la primera de las villas, entre cuyas cimentaciones se ha identificado "una pileta", un mortero y restos de cerámica que prueban que el complejo podría haber sido "un molino de aceite".
Este yacimiento en concreto, según dijo, será "conservado con garantías" dado su valor y el acuerdo alcanzado entre 'FCC Construcción S.A.' y la Consejería de Cultura para "elevar" la rasante del trazado de la autovía y así salvar los vestigios de este molino de aceite.
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El proyecto de construcción de la presa de llisu desde hace más de cuatro décadas amenaza con sumergir más de 9.000 años de historia
Hasankeyf es una pequeña localidad al sudeste de Turquía, muy próxima a la frontera con Siria e Irak. Con una historia de más de 9.000 años, hoy en día es un pequeño pueblecito a orillas del Tigris. A pesar de su modesto y depauperado aspecto, ha sido a lo largo de los siglos un enclave de gran importancia comercial y estratégica.
PERFIL DE RENATA VÁZQUEZ
Profesión: Estudiante
Vivo en... Ankara (Turquía)
Desde... El 16 de Agosto de 2008
Lo mejor de Turquía: el idioma, su gente, su historia, su gastronomía y su cultura
Lo peor de Turquía: el transporte público y la desorganización
Su atractivo turístico reside en la ciudadela antigua ubicada en lo alto de una colina, que se comunica con el Tigris a través de unas escaleras escavadas en roca, y con la otra orilla a través de un puente, del que tan sólo se pueden apreciar sus ruinas. En la ciudadela aún pueden visitarse no sólo los restos de las antiguas viviendas, sino también las ruinas de un antiguo baño y de la mezquita llamada "Ulu camii" construida sobre una antigua iglesia, y la fortaleza bizantina que da nombre a la ciudad. Asimismo, en el interior del pueblo pueden verse dos antiguos minaretes, las ruinas de mezquitas y de dos complejos religiosos (külliye) y tumbas de algunos santos locales.
Hasta la I Guerra Mundial, los cristianos siríacos (que los locales llaman süryani) y los musulmanes convivían en esta localidad, por lo que aún se pueden visitar las ruinas de una pequeña iglesia, y lo que queda de otras excavadas en piedra. Estas últimas están totalmente vacías, pero quedan los huecos en los que colocarían las figuras y las velas. En la actualidad la población es musulmana, aunque conviven dos grupos étnicos diferentes: árabes y kurdos.
La ciudad de Hasankeyf, en la que tantas civilizaciones han dejado su huella (en esta zona es especialmente llamativa la influencia aramea) después de la conquista mongola del siglo XIII y como otras ciudades de la zona, como Mardin, Siirt y, hace tiempo, también Diyarbakir, y los beduinos de la zona de Urfa, se convirtió en una isla de población de habla árabe, en medio de un mar de población rural de origen kurdo.
Por ello, en Hasankey se habla un particular dialecto árabe ligado con los dialectos conservadores de Mesopotamia, muy próximo al árabe clásico, aunque desgraciadamente se encuentra en peligro de extinción. Muchas familias mixtas optan por el kurdo como lengua diaria, por ser la dominante en la región, por lo que el número de hablantes del árabe ha descendido notablemente.
En la zona aledaña a la fortaleza y repartidas por todo el valle, hay decenas de cuevas excavadas en la montaña, en las que visitantes procedentes de la vecina ciudad industrial de Batman, así como los escasos turistas extranjeros que visitan la ciudad, hacen picnic en las tardes soleadas de primavera y verano, gozando de un entorno y unas vistas incomparables. Los habitantes del pueblo residieron en ellas hasta tiempos recientes, cuando el gobierno turco construyó casas y un nuevo puente para cruzar el río.
Algunos lugareños han abierto pequeñas cafeterías en algunas de las antiguas cuevas, donde se puede tomar un delicioso té turco mientras que se admira la majestuosidad del Tigris y un escenario natural único. Acompañados por encantadoras melodías kurdas y árabes, y la compañía de algún amable vecino que nos explicará muchos detalles de la ciudad, así como su historia. Los niños también gustan mucho de contar a los turistas la historia del pueblo que aprenden de memoria en la escuela.
Sin embargo, no todo es maravilloso en Hasankeyf. El gobierno turco tomó la decisión de construir la presa de Ilisu hace 40 años, enmarcada dentro del llamado Proyecto de Anatolia Oriental (GAP), un conjunto de obras públicas (no sólo obras hidráulicas, sino también infraestructura, centros sanitarios, escuelas, etc.) orientado al desarrollo del este de Turquía, con el objetivo de eliminar las diferencias económicas entre el este y el oeste del país.
Dicha presa, inundaría el valle en el que está asentado Hasankeyf, por lo que la población tendría que ser desplazada a otro lugar en la orilla opuesta del río y prácticamente todo su patrimonio histórico quedaría sumergido bajo las aguas. Los expertos piensan que la mayoría de los monumentos no podrán ser transportados a un lugar seguro, y tan sólo un 20% del terreno ha sido estudiado por arqueólogos. Según éstos, el asentamiento podría contener algunas joyas arqueológicas aún por descubrir. Además, al ya mencionado impacto social y arqueológico, ha de añadirse el medioambiental.
Muchos colectivos se han mostrado en contra de la construcción de la presa, pero el gobierno de Ankara es firme y ha decidido seguir adelante con el proyecto. Se ha intentado buscar una alternativa, pero no parece haberse encontrado. Empero, debido al alto coste que esta obra entraña, el gobierno turco ha de contar con la colaboración de compañías y capital extranjero, lo que ha hecho que su realización se haya demorado durante cuatro decenios. El último capítulo hasta la fecha de esta larga historia tuvo lugar a finales de 2008 cuando fue retirado el apoyo de los países europeos involucrados, pues creen que Turquía no está cumpliendo los estándares requeridos por la ONU y el Banco Mundial.
La desesperación de muchos no se debe sólo a la próxima inundación de su localidad, sino también al hecho de que durante 40 años no han podido abrir nuevos negocios, crear nuevas viviendas, ni invertir en su tierra natal. Todo debido a que la zona en la que Hasankeyf está emplazada es un lugar protegido por ley desde 1978 (incluido el sitio en el que el gobierno construyó las casas que constituyen el pueblo actual), argumento que esgrimen muchos activistas que intentan frenar la construcción de la presa. De acuerdo con dicha ley la construcción de la presa sería ilegal. A pesar de los esfuerzos de muchos, la población del lugar ha ido descendiendo lenta pero inexorablemente.
No obstante, la presa no afectaría sólo a esta región de Turquía, sino también a Siria e Irak. Diversas presas construidas en Turquía sobre los ríos Tigris e Éufrates han iniciado una "guerra del agua" en la región, en el marco de la cual han de entenderse los problemas entre Siria y Turquía. La ley internacional no regula el uso de las aguas de los ríos, por lo que Siria e Irak dependen del uso que le dé Turquía al agua del Tigris y el Éufrates, y muchos han especulado que Turquía podría utilizar el control de tan preciado elemento como arma política.
Según el gobierno, el proyecto de la presa de Ilisu contribuirá al desarrollo de la región y creará alrededor de 10.000 puestos de empleo, además de proveer con energía hidroeléctrica a la zona, aumentaría irrigación de una amplia área, aumentando la producción agrícola. También generaría una media de 3.833 billones de kWh, y siendo capaz de almacenar 11 billones de metros cúbicos de agua, con una vida media de entre 80 y 100 años.
Un centenar de arqueólogos participarán en las primeras Jornadas Andaluzas de Arqueología Subacuática, que se celebrarán en Málaga el 9 y 10 de julio, y que se centrarán en la investigación y la protección de dicha materia, según ha informado hoy en un comunicado la Junta de Andalucía.
Uno de los aspectos que se abordará en las jornadas, que se celebrarán en el Rectorado de la Universidad de Málaga, será la reciente inscripción de 56 yacimientos subacuáticos localizados en distintos puntos de la región como zonas arqueológicas en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz.
El director del Centro d'Arqueología Subaquàtica de la Generalitat de Cataluña, Javier Nieto, inaugurará las jornadas el próximo jueves con la conferencia "Pasado y presente de la arqueología subacuática en España".
También participará el subdirector general de Protección del Patrimonio Histórico del Ministerio de Cultura, Luis Lafuente, que expondrá el Plan Nacional de Protección del Patrimonio Arqueológico Subacuático, añade la nota.
La vigilancia de las costas y las actuaciones policiales en delitos contra el patrimonio arqueológico y sobre las zonas arqueológicas y de servidumbre del litoral andaluz, serán algunos de los temas de los que se hablarán en dichas jornadas.
Fuente: EFE
El arqueólogo cacereño Jesús Acero, experto en los vertederos de la provincia romana de Lusitania, los "puticulum" o pudrideros, asegura que los romanos reutilizaban y reciclaban más que el hombre actual, unos datos que constata por los restos encontrados en los yacimientos, la mayoría orgánicos.
En una entrevista con Efe, ha explicado que, tanto los documentos que hablan de los residuos en el Imperio como los restos hallados, confirman que la conciencia medioambiental romana era superior.
Acero, que lleva cinco años estudiando los vertederos clásicos y tiene una beca del Instituto de Arqueología de Mérida, es el único investigador en el mundo que ha centrado su tesis doctoral en la gestión y evacuación de residuos sólidos y líquidos urbanos en ciudades romanas.
Según relata, la tendencia a agruparse en grandes núcleos poblacionales les llevó a establecer medidas higiénicas innovadoras hasta ese momento, como la gestión de residuos mediante vertederos y el alcantarillado urbano público.
La mayoría de los residuos hallados en los pudrideros pertenecen a desechos de ceniza, carbones, huesos, animales y conchas, mientras que los elementos inorgánicos aparecen en un porcentaje mucho menor.
Los recipientes inorgánicos, como la cerámica, tenían una segunda utilidad y eran quemados para utilizarlos en la agricultura, mientras que el mármol era transformado en cal y los metales eran refundidos de manera constante.
Asimismo, las industrias de la época, como las alfarerías, disponían de basureros específicos, "alfares", en los que sólo se vertían elementos de estas factorías.
Según ha explicado, desde los inicios del Imperio las administraciones locales romanas obligaron a la ciudadanía a depositar los elementos residuales en los extramuros, de modo que los vertederos se distanciaron de la población.
Estos espacios estaban gestionados por los "estercolari" (basureros), que disponían de los "carrus estercolari" (camiones de basura), destinados a tirar la basura.
Desde el punto de vista legislativo, la Ley de las XII Tablas, por ejemplo, prohibía en uno de sus decretos arrojar basuras y tirar cadáveres dentro del núcleo poblacional.
En este sentido, ha explicado que los vertederos también eran utilizados como fosas comunes y eran abandonados, tanto por los familiares de los difuntos como por los señores que se desprendían de sus esclavos.
Respecto a las cloacas subterráneas, Acero subraya que el sistema supuso un sistema vanguardista que se utilizó por primera vez en la historia del hombre y establecía redes que rodeaban el núcleo urbano y desembocaban en el río.
Todos los inmuebles estaban conectados a la red de cloacas y el sistema estuvo "a pleno rendimiento" hasta el final del Imperio.
Hasta el primer tercio del siglo XX Mérida no volvió a disponer de un sistema de evacuación hidráulico similar y, en un primer momento, el arqueólogo Pedro María Plano contempló en esa época la posibilidad de recuperar la antigua red, aunque su mal estado desechó esta posibilidad.
Acero, que en estos momentos se encuentra excavando las letrinas (aseos públicos) del Teatro Romano de Mérida afirma que los vertederos y las cloacas son lugares "interesantísimos" desde los que se entiende la cultura, la estructura familiar y las costumbres alimentarias de la época.
Muestran los hábitos de comida mediterránea de los romanos así como que, por ejemplo, en Emérita Augusta, la capital de Lusitania, se comían muchas ostras.
Los vertederos, concluye, han servido para conservar edificaciones que permanecieron sepultadas bajo los residuos, y que no sufrieron los efectos de los expolios gracias a ello.
La figura de Melchor Rodríguez tiene difícil acomodo en la historiografía maniquea sobre la Guerra Civil, porque la coherencia a rajatabla y más la coherencia anarquista, humanista y libertaria resulta imposible de encuadrar desde la óptica de Caín. Pero, al margen de juicios interpretativos sobre su poliedro biográfico, hay un hecho histórico incontrovertible: el 8 de diciembre de 1936 evitó casi en solitario, como delegado de Prisiones de la República por la CNT, que una turba incontrolada vengara unos bombardeos recientes pasando por las armas a los 1.532 presos, sospechosos de apoyar a los fascistas.
Melchor no fue únicamente el delegado de Prisiones (noviembre de 1936 / marzo de 1937) que protegió a toda costa la vida de miles de franquistas encarcelados, evitando incontables sacas mientras las autoridades controladas por el PCE miraban para otro lado. Fue también el concejal de la FAI que, convertido de facto en alcalde postrero por el general Casado, afrontó la penosa tarea de entregar Madrid. Fue también el cenetista irredento que siguió en la clandestinidad, en los cuarenta, tras pasar más de 30 veces por la cárcel, y un hombre en cuyo funeral en 1972 llora Martín Artajo, ex parlamentario de la CEDA y diputado franquista.
Nacido en Sevilla en 1893, Melchor comenzó a los 10 años a trabajar, tras perder a su padre. Novillero fugaz y chapista, su actividad huelguista lo llevó a prisión en decenas de ocasiones. Rodríguez sabía bien lo que hacía cuando pasó a ser miembro del comité pro presos de la CNT, donde remató su convicción libertaria y acumuló una experiencia decisiva para ser luego delegado de Prisiones de la República.
La novela biográfica escrita por Alfonso Domingo, elocuentemente titulada El Ángel Rojo (Almuzara), arranca con Melchor apresurándose otra vez para llegar a tiempo de frenar una orgía de sangre, esta vez en Alcalá, en 1936. Días atrás, una degollina vengativa en la cárcel de Guadalajara apenas dejó supervivientes entre los 320 presos.
Con la única compañía de unos funcionarios muertos de miedo, Rodríguez logró deshacer la turba, poniendo su carisma y su facilidad de palabra al servicio de un argumento: la superioridad moral de la República no podía tolerar desafueros. "La justicia es lo que nos diferencia de esos salvajes fascistas", exclamó ante los fusiles alzados contra él, según el libro de Domingo. Melchor, por jugarse la vida por el enemigo, siempre será para la derecha un ángel rojo, y un traidor en sus propias filas.
Tras la guerra, Melchor fue condenado a cadena perpetua, luego a 20 años y finalmente a cinco. En el Consejo de Guerra, intercedió el general Muñoz Grandes. No en vano, Melchor salvó, directa o indirectamente, a varias figuras que después fueron puntales del régimen. Entre los protegidos por este Schindler libertario están Martín Artajo, Muñoz Grandes, Valentín Gallarza, Fernández Cuesta, Sánchez Mazas, Serrano Suñer... También el doctor Gómez Ulla, el futbolista Ricardo Zamora o el locutor Boby Deglané, que le entregaría una polémica medalla en su programa, décadas después.
"Jamás utilizó sus relaciones en provecho propio, sólo en beneficio de los presos políticos", afirma Alfonso Domingo, que considera "fascinante" la vida de este "perdedor de la historia". El historiador José Luis Gutiérrez Molina, profundo conocedor de su figura, resume con un refrán la postura de muchos de los que le achacan connivencias con el régimen: "Dime de qué presumes y te diré de qué careces".
Melchor no aceptó la indulgencia del franquismo. Ni su dinero, pese a las estrecheces. "El régimen intentaba explicar sus actos alegando que era cristiano, pero él se resistía", explica Domingo. Lo hizo por conciencia libertaria, insistía Melchor.
En su insólito funeral, sonó A las barricadas y las autoridades permitieron que se cubriera el féretro con una bandera anarquista. En la puerta de su casa, sobre un fondo rojinegro, se leía: "Aquí vive un hombre decente".
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